Así lo anunció Valerie McNiven, asesora del Tesoro de Estados Unidos: "El año pasado por primera vez el cibercrimen superó a la venta de drogas ilegales, con un monto de U$S 105 Billones". Y agregó: "Se está moviendo tan rápido que las fuerzas de la ley no pueden alcanzarlo".
Frente a ello, debemos pensar que el ciberdelito presenta características propias que hacen preciso un nuevo enfoque en relación a aspectos preventivos, detectivos y defensivos, más allá de los vacíos legales que puedan existir en los diferentes países de la región.
Esto nos lleva a considerar nuevamente las características generales de los Delitos Informáticos en sí:
Utilizan el factor tecnológico como medio u objeto, de allí su denominación.
Sus efectos dañosos son de gran magnitud. Recientemente se detectó un fraude financiero por U$S 50 millones que afectó a más de 300 mil personas (ver más). Recordemos también la estafa millonaria ocurrida en Gran Bretaña, donde los delincuentes robaron 22 millones de euros por Internet, apoderándose del número de documento de casi trece mil empleados con el fin de solicitar créditos o adelantos de sueldo. (ver más ).
Se producen en entornos laborales donde el acceso a información susceptible de ser dañada es mayor. De este modo, no sólo es responsable el empleado, sino también los directivos con carácter objetivo.
Trascienden la noción de jurisdicciones nacionales. Es fundamental tener
en consideración las iniciativas de distintos países en conjunto para
luchar contra los efectos del cibercrimen.
Refiriéndonos a la prevención se recomienda:
Definir una política clara sobre la protección de la información y el acceso y utilización de los recursos de la Organización.
Notificar esa política en forma fehaciente a todos los integrantes de la Organización, fundamentalmente empleados.
Es determinante la observación de reglas y recomendaciones para la colección de evidencia válida, apelando para ello a la experiencia y asesoramiento de especialistas y fuerzas públicas de seguridad.
Como conclusión, no olvidemos que el principal elemento de riesgo, en materia de Seguridad de la Información, es el factor humano.