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La Seguridad Informática es un
problema que, en estos tiempos, se antoja
complejo e impacta directamente en el
menú más preciado de las
empresas: secretos comerciales, know how,
Propiedad Intelectual propia y de terceros,
y uso del correo electrónico.
Según un informe del INDEC (Instituto
Nacional de Estadísticas y Censos),
publicado el 15 de septiembre, los ataques
informáticos del primer semestre
de 2005 se han incrementado en un 96.1%,
en relación a los últimos
seis meses del año anterior. Resulta
llamativo que, teniendo en cuenta estos
guarismos y en números del mismo
organismo oficial, sólo el 36%
de las grandes empresas lleve registros
sistemáticos de incidentes. Mientras
que el porcentual descienda al 15% en
la franja de las pequeñas y medianas
empresas.
A pesar de la escasa adopción de
sistemas de seguridad contra los eventuales
ataques externos e internos, las firmas
deben disponer de armas claves para su
estabilidad virtual, jurídica y
financiera. En su stock ante posibles
amenazas deben estar siempre presentes
los siguientes elementos:
- En primer lugar, una disuasiva y preventiva
política de seguridad que contenga
herramientas criptográficas, tarjetas
inteligentes, identificación biométrica,
firewall, programas antivirus, copias
de seguridad, autorizaciones, auditorías
y educación de los empleados.
- En segundo lugar, un manual de uso de
herramientas informáticas ante
posibles desastres, que entre otras cláusulas
incluya: normas de integridad de datos,
de confidencialidad de la información
y de control de acceso.
En otros términos: un respaldo
jurídico que permita evitar cualquier
conflicto legal posterior que vea comprometida
la columna económica de la empresa,
su imagen interna y externa; la repercusión
en la generación de responsabilidades
por incumplimiento de contratos y normas
o daños a terceros o imprevistos
que afecten la relación laboral
o la responsabilidad antes terceros.
La pérdida o robo de la información
y los datos produce un trastorno de magnitud
en cada firma que termina traduciéndose
en pasivos económicos. En nuestro
país se infectaron, según
un informe de Trend Argentina, unas 400
mil computadoras sólo en el mes
de octubre. Y la cifra parece supina.
Es por eso que el vallado virtual tiene
su prometido. No es un celo empresarial
que pretende conservar en caja negra el
secreto de su fórmula, ni de su
éxito. Es una realidad que se impone
como la puntada inicial de cualquier proyecto
tecnológico.
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